POEMAS

Invadir Babel (Ediciones Torremozas, 2017)

 

ALICIA DECAPITADA


Esto no es una carta de despedida, es un aullido,
un hachazo necesario, porque dicen que acumular
recuerdos es una forma inútil de avanzar, pues se gira
sobre el mismo eje y siempre se llega al mismo punto:
la herida.
Por eso, para salir del círculo hoy mato tus recuerdos,
uno a uno, desincrustando de la piel primero tus
palabras, luego tus olvidos (qué paradoja) y por último
las mil maneras de cerrar los ojos, el batir de alas, los
pájaros negros cayendo como clavos sobre nosotros.

WALDEINSAMKEIT (del alemán)
(O el sentimiento de soledad que provocan los bosques)


Regreso a los senderos,
pero dime si hay lugar al que mudarse,
si el contorno de la noche traza los mapas
donde perderse por tu cuerpo durante unas horas.
La noche no conoce la hora del regreso,
no sabemos de los otros,
de las pieles ni de los troncos tristes de los árboles
que amenazan con su sombra nuestro invierno.
Del bosque tememos, sobre todo, su silencio.
Mis ojos se detienen mientras el bosque respira
y soñamos, o tal vez sabemos,
que el mundo entero está ya deshabitado.

El síndrome Kalashnikov (Ediciones Trabe, 2012)

 

CUERPO EXTRAÑO


No existe ninguna fórmula
para cerrar un ciclo,
siempre habrá alguien que sangre.
A pesar de todo seguimos los pasos:
borrar de golpe media vida,
romper las fotos y renunciar a un nombre,
estremecer la carne, acuchillar el corazón
y traspasar su corteza
esperando renacer en el punto de partida.

***

ROJO


Ascendemos por torres imposibles
el corazón tan frágil
            quizá detrás de la roca
sangre la vida un instante.

***

 

SOLOS


Queríamos terminar de interpretar la noche, cerrar los bares,
apurar los diálogos hasta que sólo quedasen los pronombres,
una copa vacía, el frío de la calle y algún beso mal dado.
Cómo cerrar los ojos cuando volvemos con ese sol
que hiere las ventanas, que borra conversaciones y labios.
Amanece al bajar la persiana, de regreso a esa celda vacía,
a la cama, que es refugio, al fin y al cabo

Restos de un naufragio (Editorial Universos, 2008 )


Somos una lengua de signos,
dos acróbatas circenses que se cruzan en el aire,
un transitado camino por el que nosotros volvemos.
Nos besamos con el mismo desabrigo
con que la ola muere sobre nuestros pies.


***


La playa que ya no existe, cada ola es distinta
y lleva tu nombre y mi sombra.
Contarte un secreto vagamente,
junto a una orilla despejada y dunas tristes.
La silueta descuidada del olvido,
las olas, la espuma, las aves, todo en lo que creemos.


***


Enterré el cuaderno de ámbar bajo la cama.
Nos perseguimos,
y para no defraudarte
mis brazos se abren entre monosílabos
sin esperar nada a cambio.
Recojo mis ropas con sigilo,
con la vulnerabilidad que nos da la espera;
el quebrado hueso con que rocé tu muslo, pasajero,
para morderte un labio.
Nos perseguimos,
y para no defraudarte
mi sexo se abre definiendo itinerarios.
Acercándose y alejándose de nuevo
diluido en ligeros presagios.


***


Nos equivocamos.
Te ofrecí la llave insigne
de mis secretos
y la perdiste entre las sábanas
del sexo del invierno.
Lo saben las piedras
y las paredes desnudas de tu cuarto.
Si te acercas a la luz tenue
y me rozas los tobillos
te contaré una huida.
Una huida y tal vez una derrota.

Las Virtudes Cardinales (Ayuntamiento de Avilés, 2007)


Los versos que lees
llevan la rúbrica de muchos nombres.
La musa es una viuda negra
que teje su tela sobre el amante
y huye entre sombras.
Es un beso perfecto el de la metáfora.


***


Habitamos los dos un planeta violento,
presos de este ímpetu que llamamos codicia.
Y es que así las palabras que escribo
son siempre un incendio de besos,
un arañazo en la espalda que surca la piel.
Son pájaros que cruzan la esfera del tiempo
y se paran sus alas.


***


Eso que ves en el espejo es tu propio rostro
que muda su gesto vanidoso igual que las hojas
se desprenden de la escarcha.
Hasta tú mismo, que te creías torre férrea,
dejas tras de ti un rastro amargo
de héroe derrotado.
La realidad que no muere se transforma.
Te sorprendería la flor carnívora
en que me he convertido.


La nostalgia del caníbal (KRK, 2007)


TOBILLO EN FUGA ADEREZADO CON REMOLACHA Y PIÑONES


Es cierto,
la pesadumbre tras el cautiverio
donde no vive la luz
es lo que a mí me nutre,
el exilio con que te cubres
y que sabe un poco a muerte.
Los tobillos huidos
que yo ato en la distancia
los sazono y
apuradamente los hago partir
como naves
por mi garganta.
Luego espero reposadamente a que lleguen a puerto.

LABIOS SELLADOS CON LIMÓN EXPRIMIDO


Resplandece la tarde al despedirse
con un gesto de tristeza ante el desahucio,
los labios dulces desgranando
poco a poco el fruto que mi mano extiende.
Es sólo un sueño en el que muerdo un labio
con la voz silenciada,
subo una montaña,
saboreo el caudal de un río de cítricos
desde tu boca al mar.

PALMA DE LA MANO EN SALSA DE GROSELLAS Y ACEITE DE ALBAHACA


Lo que está escrito
en las líneas de la mano
es un cadáver que dormita
igual que los fieles
besan tu bandera.
Alguien te pronuncia,
te interroga,
presintiendo tu temida respuesta.
Vivo a la piedra encadenada,
no puedo huir por el camino
más corto.
Tu mano abriga mis cicatrices,
los surcos de la piel deletrean mi destino.

Antología Aunque tú no estás (2011)

LA ESPERA

                                                Sólo quien ama vuela.

                                                       Miguel Hernández

 

Cuando residen los silencios en el agua

nace entre nosotros una ciudad de hielo.

Mañana soñaré pájaros de sal,

pero hoy me parte en dos este muro de silencio,

el somier  amoldado

donde hemos marcado nuestra huellas como reses a fuego.

No sé si yo estaré aquí cuando regreses,

pero preparo mis alas  para emprender este vuelo.

FIN DEL VIAJE

 

Me desalienta, me ciega la noche

como el resplandor inmóvil de olvidados espejos:

luego llegas tú, y contigo el sueño,

y con su brújula la sombra,

brasas de luz que arden discretamente.

Me reconforta, me abre los ojos el alba

como el clamor estrepitoso de cercanas tormentas.

Dime que la tierra no es fría,

que su peso sobre la piel desplaza continentes,

que atraviesa océanos y abre caminos.

Dime que no es cierto que se extingue nuestra luz, única certeza


 

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